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La
procesionaria del pino es posiblemente la plaga
más conocida por parte de los habitantes de las
áreas urbanas tanto por la facilidad que pueden
identificarse y por los molestos efectos
urticantes y alérgicos que producen.
El causante de esta plaga
es un lepidoptero conocido como Thaumrtopoea
Pityocampa. Como todos los lepidopteros pasa por
las fases de huevo, oruga, crisálida y mariposa.
Las
mariposas de esta especie son de color gris
ceniza de unos 4 a 4,5 cm. de envergadura alar.
Los ataques de las orugas
producen defoliaciones, a veces muy intensas, de
los árboles atacados.
Los tratamientos químicos
contra la procesionaria es aconsejable
realizarlos sobre las orugas en los primeros
estadios, ya que en estos momentos son más
sensibles a los tratamientos, todavía no han
producido daños en los árboles y evitamos que
las diferentes mudas que realizan nos llenen de
pelos urticantes las zonas próximas.
Los meses idóneos para
realizar los tratamientos son los de octubre y
noviembre. Los tratamientos son completamente
inútiles en el momento que las orugas han
abandonado el bolsón para efectuar los
enterramientos, hecho que suele producirse
durante los meses de febrero - marzo.
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